Tecnòpolis, un maldito y macabro linfoma arquitectònico que daña toda clase de shows musicales en el nuevo milenio

El vergonzoso y polèmico conglomerado de galpones para adoctrinamiento polìtico, un impresentable mamotreto edilìceo gestado por la administración nacional 2011-2015, configura un predio con alquiler econòmico accesible, donde las mejores intenciones de eventos agonizan en el insufrible contexto de un lugar muerto en vida.

Tecnòpolis (foto gentileza agencia Punto Tiff - A001)

Por Gabriel Anchorena Uriburu

(Capital Federal – Domingo 17 de Diciembre de 2017) Creado por nefastas mentes a la hora de armar la potencial contrapropuesta al voluminoso predio que ocupa la Rural en el cèntrico barrio de Palermo, el surgimiento de“Tecnòpolis”en la temporada 2011 despertò en su inauguración miles de crìticas inicialmente por un presupuesto superior a los 600 millones de pesos, lejos de lo que supuestamente costaba crear la estructura edilìcea en la traumática zona de Villa Martelli. Este aparatoso conglomerado de galpones creado para el siniestro adoctrinamiento polìtico de los nuevos militantes surgidos forzadamente en el nuevo milenio, jamàs fue pensado para su utilización como un espacio de eventos, actos u otras realizaciones masivas vinculadas al mundo del espectáculo, vergonzoso mamotreto edilìceo que fue utilizado inescrupulosamente para crucificar socialmente a los opositores a la administración nacional 2011-2015, configurando un gran espacio físico de mediocre concepción estètica manipulado por seres desquiciados en post de objetivos polìticos.

Tecnòpolis (foto gentileza agencia Punto Tiff - A007)

Los asistentes a la nueva ediciòn del Festival BUE realizado en este lugar durante este ùltimo fin de semana, tristemente confirmaron que el lugar donde se presentaron Arcade Fire y Gorillaz es ni màs ni menos un vulgar predio con alquiler relativamente accesible donde cada presentaciòn musical navega entre lo desastroso y lo olvidable a nivel estructural.

Tecnòpolis (foto gentileza agencia Punto Tiff - A003)

Desde que en los años ‘90s fracasò el muy novedoso emprendimiento que pergeñaban el talentoso empresario artìstico Daniel Grinbank y el realizador deportivo Carlos Avila de darle vida al Rock And Pop Stadium en la zona de Puerto Madero, una arena con espacio para 30 mil espectadores bajo techo, los avatares de las empresas de producción de shows en el paìs se vieron en figurillas a la hora de gestar espectáculo con esa capacidad o cifra de asistentes a un show de convocatoria masiva. La batalla vecinal que terminò con todos los eventos previstos en el Club Ciudad, fue la punta de lanza de una acciòn generada por fuerzas polìticas y sociales para impedir la concreción de espectáculos musicales durante el inicio de la actual dècada, sin olvidar la època en que los vecinos se quejaban de ciertas vibraciones en el barrio de Nuñez cuando se concretaban conciertos, haciendo patètica y vergonzosamente la vista gorda cuando jugaba River en la cancha y los “Borrachos Del Tablón”saltaban en las cabeceras del Monumental provocando màs vibraciones y ruidos molestos que ciertas realizaciones musicales que eran denunciadas sistemáticamente para evitar la concreción de recitales.

Tecnòpolis (foto gentileza agencia Punto Tiff - A002)

Esta batalla vecinal tambièn logrò que Obras pasara de ser un estadio con capacidad para 5100 asistentes, quedando en una cifra inferior con un sistema de ventilación y oxigenaciòn bastante discutible, una catacumba sònica en la que nadie suena demasiado bien, pero que ha sido utilizada cientos de veces para que ciertos grupos sindicales lleven sus actos y manifestantes prometièndonos una lucha social por los derechos de la ciudadanìa que jamàs aconteciòn durante el lapso 2003-2015, estadio que Obras y San Lorenzo alternaron en sus partidos de básquet sin convocar demasiado pùblico en esa zona capitalina.

Tecnòpolis (foto gentileza agencia Punto Tiff - A004)

Con el estadio de Ferro venido a menos después del descenso del club de Caballito, las prohibiciones de shows en River y Vèlez por cuestiones no aclaradas, sumado al aspero tiempo que ubicò a ciertos lugares de show en territorios descartados por su tamaño las alternativas para concretar un festival o concierto masivo se acotaron, obligando a varias productoras en pensar en sitios alternativos que tuvieron aciertos tan contundentes como fracasos estrepitosos. Desde la aceptable fenomenologìa del Estadio Unico de La Plata, un sitio al que ahora la complicada estructura de transporte pùblico le impide tener una buena forma de desagotar espectadores hacia diversos puntos de Capital y alrededores, hasta la cara opuesta con el predio“Ciudad Del Rock”en la zona de Villa Lugano, sin olvidar que el Autòdromo Hermanos Gàlvez se vio involucrado en varias polèmicas por ciertos espectáculos, concretar un evento musical de alta asistencia asoma en los ùltimos tiempos como un complicado item cuando los realizadores de shows deben elegir donde llevaran a cabo dichos espectáculos de concurrencia masiva.

Tecnòpolis (foto gentileza agencia Punto Tiff - A005)

Fenecida oportunamente la administración nacional 2003-2015, los nuevos administradores del macabro mamotreto edilìceo lindante a la Gral Paz tomaron la determinación de alquilarlo a un bajo precio, a fin de amortizar los gastos que genera la manutención de un muy insulso predio y todos los numerosos empleados heredados del perìodo gubernamental anterior.

Tecnòpolis (foto gentileza agencia Punto Tiff - A006)

Desde entonces, varias productoras de espectáculos tomaron la determinación de usar el lugar para sus conciertos, festivales o acciones similares, realizaciones que han chocado en un alto nùmero de casos con el muy sistemàtico rechazo de los seguidores de grupos, solistas o fans de ciertos artistas en los ùltimos tiempos, demostrando que el lugar carece del mìnimo atractivo operacional para asistir a un predio bonaerense que lejos de servir a los fines deseados, termina provocando una y otra vez una ridìcula concatenaciòn de muy malos eventos originalmente pensados con respetables intenciones.

Tecnòpolis (foto gentileza agencia Punto Tiff - A002)

Lo primero que gran nùmero de personas comentan cuando alguien les dice que su artista actuarà en el predio de Tecnòpolis es devastador en el análisis. “Tecnòpolis, es un lugar espantoso(palabra que reemplaza la sustancia fecal que expulsan los humanos al final de la espalda), no hay transporte para ir o volver de un concierto, te agradezco el aviso, pero no voy”, asoma en las incontables respuestas de aquellos que admiran a un grupo o solista, pero que siempre que asoma palabra“Tecnòpolis”, prefieren esperar a que esa misma entidad musical haga un nuevo concierto en otro lugar de Buenos Aires. Este inocultable rechazo de la gente al predio en la zona de Villa Martelli, està vinculado a la asociación polìtica que la gente hace de este siniestro galpòn de adoctrinamiento, sin olvidar que este patètico lugar en su momento fue el lugar donde la administración nacional 2003—2015 quiso llevar casi por la fuerza la“Feria del Libro”, amenazando en su momento a editoriales, autores y demàs involucrados en el clàsico literario si no participaban de esa siniestra alternativa.

Tecnòpolis (foto gentileza agencia Punto Tiff - A001)

La ediciòn 2016 del Festival BUE con las excelentes actuaciones de Pet Shop Boys y el inoxidable Iggy Pop, resultò un principio alentador a la hora de sostener ese evento de cuidada curadurìa conceptual, pero asomò inocultable que la gente lejos de prenderse en un evento de cuidadas intenciones prefiriò mantener su lògico rechazo a trasladarse a un espacio fìsico que realmente no sirve para shows musicales. La floja convocatoria lejos de desalentar a sus realizadores, los animò a reiterarlo con la estelar presencia de Gorillaz en el cierre del segundo dìa, pero bastò una situación climàtica adversa en las ùltimas horas para comprobar que con una lluvia bastante intensa, Tecnòpolis se convierte en un obtuso Titanic recargado de histèricos asistentes de seguridad destratando al pùblico con modales acordes a la violencia polìtica que imperò desde la inauguración del lugar hasta la partida de sus fundadores hace exactamente dos años.

Tecnòpolis (foto gentileza agencia Punto Tiff - A005)

Los anuncios para notificar del cambio de horario en la segunda jornada fracasaron de cuajo, por la desarticulada manera en que se los comunicò, dejando en claro que la gente no vive en el Planeta Facebook, por màs que miles o millones decidan arruinarse la existencia dedicàndole màs tiempo a eso que a la vida real en esta parte del globo terràqueo. Cientos de personas que llegaron al lugar en el momento en que terminaba el concierto de los dirigidos por Damon Albarn y la graciosa cancelaciòn de Major Lazer que derivò en un sinnúmero de insultos del líder de ese grupo a la productora local, fueron apenas apostillas de un fin de semana donde quedò expuesto que Tecnòpolis es un lugar muerto en vida donde la mùsica agoniza una y otra vez. Las intensas precipitaciones dejaron expuesto que se dedicò màs tiempo en construir ciertas estructuras para las empresas que sponsorearon el evento, que la gran infraestructura que ameritaba un espectáculo con la altura creativa de Gorillaz.

Tecnòpolis (foto gentileza agencia Punto Tiff - A007)

Escogido por algunas productoras que lo consideran el venue ideal para concretar todos sus espectáculos, la mala noticia es que la nueva visita del grupo Radiohead corre riesgo de terminar en un maldito bochorno, si no se toman las decisiones apropiadas para que una presentaciòn masiva de esas caracterìsticas en abril del año pròximo concluya de la manera deseada por sus realizadores. Creado para articular todos los pensamientos de un grupo social manipulable, con la excusa de un supuesto apoyo a un proyecto social con cimientos polìticos muy discutibles, Tecnòpolis es a simple vista un macabro y maldito linfoma arquitectònico que genera la bochornosa defunción de cuanto concierto se lleve a cabo en esa polèmica plataforma bonaerense, creada por algunas mentes desquicidas bajo la idea de adoctrinar a los jóvenes para una revoluciòn que no existe, abandonàndolos en un cruce de dècada, donde el fraude polìtico que asoma en aquellas promesas al iniciar el nuevo milenio hoy parecen fragmentos de papel higiènico usado expuestas a la vista de un paìs en constante estado de shock.