El Quilombero, una excelente comedia con notables interpretaciones de Cabrè y Ziembrowski dirigidos por Arturo Puig

La atractiva comedia de Francis Veber producida por RGB en el Teatro Lola Membrives propone al espectador una atrapante diversión hasta el final, espectáculo que gana en calidad con la mano certera del conocido actor y director de”Piel de Judas”.

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Por Gabriel Imparato

(Capital Federal – Domingo 31 de Enero de 2016) Muchìsimas veces los intèrpretes no hallan aquèl personaje que puede permitirles un trabajo actoral acorde a sus pergaminos, un punto no menor en la carrera de artistas que lamentablemente la televisión abierta se empecina en encasillar en formatos que finalmente terminan desgastando tanto al actor como al televidente con el paso del tiempo. Encontrar aquèl perfil interpretativo propone una bùsqueda adecuada de piezas que ofrezcan esa gama de recursos histriònicos que hoy la tv no tiene muchas ganas de elaborar, poniendo a conocidas figuras en figurillas cuando tienen que tomar un protagònico y llevarlo a cabo durante un cierto perìodo de tiempo con las presiones del rating y de la misma señal televisiva. Después de algunas experiencias en las que sus papeles muy lejos estaban de permitirle un desarrollo y lucimiento, Nicolàs Cabrè hizo lo que una gran cantidad de profesionales està adoptando como modalidad en la ùltima dècada, es decir abocarse al mundo teatral y en otros tiempos dedicar todas sus energìas en hallar en el mundo cinematogràfico aquèl papel que pueda desencasillar esa clasificaciòn obligada que les tributa la pantalla chica cuando surgen las propuestas para encabezar una tira o unitario.

El Quilombero (Foto Paul David Focus - Enero 2016 002)

Algo del cambio del actor pudo apreciarse durante el 2015 a bordo del unitario denominado“Variaciones Walsh”en la Tv Pùblica, trabajo que lo ubicò en un contexto serio y reflexivo que muchas veces otros formatos no le concedieron a su necesidad de progreso profesional. La productora RGB, la misma que diseñò el fenómeno de“Piel de Judas”durante el 2015 con la estrella Susana Jiménez, apostò a un equipo de trabajo nuevamente comandado por el actor y director Arturo Puig, a esta altura de su carrera convertido en un especialista en montar piezas teatrales cercanas al mundo de la comedia con una visiòn renovada para lo que requiere la transformación interpretativa del nuevo milenio. La pieza del autor francès Francis Veber, notablemente adaptada por esa màgica dupla operativa que conforman en las ùltimas dècadas Federico Gonzalez del Pino y Fernando Masllorens, es una comedia hecha y derecha que en ningún momento busca ser pretenciosa. El Quilombero (Prensa Anita Tomaselli 004)

Mostrando desde el inicio al espectador su planteo, enseguida la plata comprende que la intención central desde ese mismo punto de partida es la diversión, aplicando ingenio, audacia, de la mano de armas y recursos nobles en la òptica teatral. “El quilombero”muestra allì en el Lola Membrives desde el arranque una historia àgil y graciosa, con una historia que gira veloz y moderna en torno a un joven fotógrafo que llega apurado para cubrir en una ciudad la declaración de un testigo involucrado de un grave caso policial, y en paralelo la existencia de un duro asesino a sueldo que tiene por su tarea la intención para que ese testigo no abra la boca en los pròximos diez siglos.

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El joven fotógrafo, interpretado por Nicolás Cabré, desgarrado por un desengaño amoroso desde el inicio muestra su decisión de suicidarse, tras verificar que su ex està en pareja con un especial psicòlogo que apareciò en sus vidas cuando una crisis invadiò a la pareja. Ambos personajes se alojan en ese mismo hotel, en habitaciones contiguas, algo que el espectador advierte muy còmodo con una gran puesta escènica que permite ver la acción de los dos espacios, probablemente uno de los aciertos decisivos en el planteo de esta situación. Desde esa descripción inicial, el espectador comprueba que a poco de iniciado el asunto, los enredos y confusiones aumentaràn brutalmente, trama en la que el ingreso de otros personajes harà crecer el delirio reinante, otorgàndole un ritmo a la comedia sencillamente excelente.

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Nicolás Cabré después de algunos roles sumidos en cierta seriedad, regresa a la comedia con una historia que le permite componer a un hombre muy histérico, sencillamente una persona desbordada que siempre se encuentra al borde de un ataque todo el tiempo, con actitudes, mohines y gestos que provocan numerosas carcajadas del espectador a lo largo de la hora y media que dura esta pieza. Cabré sabe como manejar su feeling con la platea y a los pocos segundos logra una complicidad con el espectador que engancha muy ràpido con ese hombre en perpetuo estado de alteración y sufrimiento. Hasta ahì, una gran parte de la fòrmula que seduce desde el vamos al pùblico, pero para que eso gane en calidad y potencia, inevitablemente su contrapartida interpretativa debe tener un peso acorde con los pergaminos que requiere ese asesino a sueldo que viene con las peores intenciones a silenciar de por vida a un testigo que compromete al jefe criminal del matòn enviado a exterminarlo.

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Luis Ziembrowski, a quien el mundo cinematogràfico ha ubicado en casi todos los casos en papeles bastante dramàticos o muy serios, cerràndole un espectro de interpretación a pocos personajes en esa òrbita, desarrolla por lejos el mejor papel de toda su carrera, comprobàndose cuan eficaz y capacitado se halla este intèrprete a la hora de darle correcta carnadura a un papel que obliga a variedad de recursos que antes jamàs le habìan exigido en su prestigiosa senda actoral. Estos dos personajes iniciaràn una especial relaciòn desde el inicio con los detalles de sus vidas, arranque donde el despliegue fìsico de Cabrè quedarà testimoniado en el saludo final, cuando los espectadores adviertan que su camisa azul claro ha mutado a casi un tono oscuro fruto de lo que transpira en escena con varios comportamientos sobre el escenario, donde su fìsico carga con desafìos que le infiere su personaje, sumido en acciones muy bruscas que le provocan heridas u golpes propios de la historia planteada. Ziembrowski no se queda atràs en esa demanda que su papel le obliga a realizar, desandando ambos intèrpretes un calificado trabajo en escena para ensamblar un relato argumental que luego irà sumando personajes variados, los cuales terminaràn de potenciar un guiòn agudo en situaciones emocionales intensas.

El Quilombero (Foto Paul David Focus - Enero 2016 001)

Alejandro“Huevo”Muller en el rol de un botones de hotel que cambiarà su actitud cuando los protagonistas desnuden su situación, se ubica detrás del tandem principal, historia en la que Marcelo De Bellis potencia el contexto còmico con un divertido psicòlogo que en su secuencia final muestra detalles capilares extravagantes que desatan risas incontenibles de la platea seducida por la situaciòn, en un desempeño efectivo y gracioso que respalda al personaje de Mercedes Oviedo, quien encarna a Luisa, la”acosada” mujer del personaje de Cabré. En un rol de menor tiempo en escena, Mauricio Macu aporta lo suyo con varios minutos protagonizando a un policía que investiga las acciones que van ocurriendo en ese hotel, donde ambos personajes protagònicos llegan para cumplir firmes los encargos que recibieron antes de sus jefes principales.

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La dirección de la obra es de Arturo Puig, que en estas temporadas se convirtió en un brillante director de comedias como ocurriò con los casos de las obras”Le Prenom”y”Piel de judas”, ambas éxitos de taquilla y crítica allì en la calle Corrientes. En ese sentido, Arturo alcanza con talento y eficacia que la pieza tome un tono divertido y “físico”, con muchìsimo desgaste por parte de los protagonistas, en especial de Nicolás Cabré y Luis Ziembrowki, quienes llevan con mucho ingenio, talento y picardìa la mayor carga en ese aspecto que propone el argumento. Ambos actores casi de inmediato le ponen el cuerpo a la historia de manera literal, provocando un humor que destruye cualquier barrera que el contexto argumental pueda deslizar en las vidas de dos seres bastante alterados por sus vivencias contemporàneas.

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“El quilombero”, pieza de Francis Veber, dispone con ritmo de una historia especial en la que esas dos habitaciones contiguas de un hotel frente al Palacio de Tribunales, obligan a una mirada dual de los hechos donde se espera de manera diferente la especial llegada de un testigo que declararà, acusaciòn que puede perjudicar gravemente a una organización mafiosa que decide impedirlo. Desde el inicio con Ralph, asesino a sueldo que deberá hacer desaparecer al acusado y en la otra, Pignon, un fotógrafo que viene presto a cubrir el mismo evento, con su intento de suicidio a cuestas porque su mujer Luisa lo abandonó, uno percibirà que ambos desarrollan una empatìa provocada por las necesidades de esos personajes. Con la mano de Puig, ahí comienzan los enredos que terminan involucrando a Luisa, al Dr. Wolf, actual pareja de Luisa y a la policía, sin olvidar a Vicente, botones del hotel que con los hechos ocurridos mostrarà una parte oculta que redituarà con peso en la situación que ambos protagonistas viviràn durante la historia narrada.

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Esta gran comedia que resultò un èxito en los teatros de Europa, llegò a la Argentina con hàbiles artistas para configurar probablemente uno de los grandes tanques teatrales de la temporada, propuesta con variedad actoral que se tributa honesta, divirtiendo con un relato en forma de montaña rusa de un parque de diversiones social que sucede sobre el escenario, entreteniendo con gran calidad y talento de principio a fin. La gente sale del teatro Lola Membrives con la clara sensación de haberla pasado muy bien, algo que en estos tiempos no ocurre con una frecuencia anhelada, algo que valora y agradece mucho, ante tanto planteo generado casi como rebote de un contexto televisivo que descuida bastante el aprovechamiento de esas figuras populares que finalmente hallan su gran vuelo actoral en propuestas como esta que deparò un aire renovado en los estrenos de la famosa avenida porteña.

El Quilombero (Foto Paul David Focus - Enero 2016 001)

“El quilombero”, obra de Francis Veber, adaptada por Fernando Masllorens y Federico Gonzàlez del Pino, con las actuaciones de Nicolàs Cabrè, Luis Ziembrowski , Marcelo De Bellis, Mercedes Oviedo,  Mauricio Macu y Alejandro “Huevo” Müller, comedia que se estrenò el pasado 22 de enero en el teatro Lola Membrives. Direcciòn de escenografìa a cargo de Alberto Negrìn, diseño de luces de Mariano Demarìa, Vestuario a cargo de Marcela Amado. Espectáculo dirigido por Arturo Puig, de Miércoles a Domingo en el Teatro Lola Membrives, con entradas desde 200 pesos en www.TuEntrada.com o boleterìa del teatro.