A la exitosa “Disco Party” en el Luna Park, la insólita huelga sindical no le hizo ni cosquillas

El evento producido por Foggia Company en el mítico coliseo de box con Village People, Kool And The Gang y Alejandro Pont Lezica agotó localidades, show de menor a mayor que ratificó que mucha gente tiene ganas de bailar en un país cada día con menos música pensada para esa finalidad.

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«Kool And The Gang», magníficos gladiadores de la «disco-music», celebrando una faena musical gloriosa en el Luna Park. La fenomenal banda de New Jersey concretó un show demoledor en Argentina a dos años de su anterior paso por el mítico coliseo de box. (Foto Fabián Loyato – Agencia Noticias 1440)     

(NOMBRE PARA SITIO WEB)

(Capital Federal – Sábado 11 de Mayo de 2024)  Hay dos imágenes que sobresalen sin dudas de todas las ocurridas en una velada muy especial, desarrollada en circunstancias muy poco habituales. La primera son los rostros de felicidad del público, en la previa de un múltiple concierto de un género muy descuidado por la industria musical de un largo tiempo a esta parte. Agobiados por tener que llegar al lugar del evento sin la tradicional ayuda del transporte, igualmente no se privan de sonreír esperanzados por ver una gran producción en vivo con artistas que se mantienen vigentes en muchos eventos que esta sociedad realiza constantemente. Para muchos, una gran mayoría, es reencontrarse con la banda de sonido de sus vidas, especialmente la adolescencia con las salidas los fines de semana a la noche con amigos para disfrutar del encuentro social. La segunda imagen de la velada ocurre casi tres horas después de la primera, cuando dos personas pasada la medianoche se dan un sentido abrazo sobre el escenario montado en un mítico coliseo de box que según algunos rumores, podría cerrar sus puertas a principios del año que viene. Veamos con calma que sucedió este jueves, cuando un grupo de dirigentes intentó parar un país como si eso le solucionase la vida a casi 50 millones de personas, una noche donde el arte le ganó la pulseada a un desprestigiado conjunto de directivos políticos, que creen que pueden arrogarse la potestad de decidir si uno puede moverse de un lado a otro del país cuando lo consideren necesario.       .   .

Suena terrible, lapidario, demoledor y preocupante. También asoma muy triste, desolador y real. Las nuevas generaciones de argentinos no saben bailar. Asfixiados por la telefonía celular, pasados de alcohol, tabaco y otras sustancias ilegales promovidas por los referentes del socialismo políticamente correcto, los jóvenes o aquellos que arañan los cuarenta se mueven peor que “la momia blanca» y «la momia negra” de “Titanes en el Ring”, cuando peleaban contra los ídolos de la juventud del viejo milenio. Al no saber los mínimos pasos de baile, los actuales referentes de esa industria supuestamente musical tampoco se esfuerzan componiendo, generando a esta sociedad decadente, mediocre y consumista canciones de bajo valor proteico cuando de baile se trata. El reggaetón, la cumbia holográfica, los rubros urbanos y alguna esencia pop concebida en un escritorio de marketing de Miami, tienen tanta gracia y seducción en el cuerpo humano como un pedazo de papel higiénico usado para la función número 2 del organismo en el baño. Aquellos que ya pasaron los 45 años, heredaron de sus padres otra formación, por más que el cruce de milenios haya pauperizado fuerte todo en función de la tecnología. Ahora lo único que importa para estos infinitos zombies consumistas es mirar eternamente la bochornosa pantalla del celular, y automáticamente poner una muy severa cara de culo a toda persona que no esté falopeada con ese macabro invento técnico de hablar de forma portátil, en un mundo que agoniza entre los oportunistas y aquellos que vivieron épocas socio-culturales muchísimo mejores que la actual. Una parte de la sociedad argentina por decisión propia, avala vivir amargada buena parte del día para darle el gusto a la industria tecnológica, y también a los resentidos políticos que inundaron este milenio con ideas propias del peor tramo del Tercer Reich.

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No se puede parar la música, menos con una huelga destituyente. Los Village People abrieron la «Disco Party» en el Luna Park, en una jornada donde la gente no contó con transporte público para movilizarse, arribando al lugar por sus propios medios. (Foto Sophia Alexandre y Tobías Gross – Prensa Foggia Company)

Argentina tuvo elecciones en octubre y noviembre de 2023, las cuales consagraron a un partido político que obtuvo el 60 por ciento de los votos. Eso a los que perdieron en los comicios la chance de dirigir nuestra nación, les importa muy poco por no decir nada, lo cual depara que los derrotados hayan iniciado desde el mismísimo 10 de diciembre un muy llamativo proceso de obstrucción y bloqueo para impedir sin titubeos que quien ganó las elecciones pueda gobernar mínimamente un país en coma desde el 2003. En menos de seis meses, ya se han registrado 400 marchas públicas por distintos motivos, dos paros generales y también como parte del áspero operativo, el Congreso de la Nación con 8000 empleados que cobran fortunas y nadie critica, no aprobó absolutamente ninguna ley propuesta por el signo gobernante. Dos paros generales en 150 días sumados a numerosas expresiones violentas de los opositores, no son precisamente el mejor clima para bailar en un país, nación donde cuestionadas figuras de la política desandan un mecanismo golpista para alterar el resultado de las urnas. La única consigna existente es “si no gobierno yo, no lo hará nadie más”. Los ganadores de la última elección, saben que es un baile bravo tratar de llevar a cabo el trabajo para el que fueron elegidos en los últimos comicios, cuando esta bochornosa pasión destituyente se convierte en la única música que cierta sociedad consume, luego de advertir que ciertos pensamientos en noviembre de 2023 cambiaron para bien o para mal.

El jueves 9 de mayo, en otro insólito paro nacional, después de cuatro años donde los mismos brillaron sorpresiva y rutilantemente por su ausencia, la sociedad intentó seguir haciendo su vida, a pesar de no tener transporte para movilizarse. Con la mayoría de los comercios y locales abiertos por sus propios dueños, la industria se las ingenió para tratar de seguir, con una circunstancia socio-económica donde si algunos no salen a trabajar, no tendrán que llevar a sus mesas al final de la jornada. Eso al sindicalismo no le importa, obstinado en destruir todo lo que se le cruce en el camino hasta que el poder político vuelva con sus cómplices en la esfera gubernamental. ¿Tiene derecho toda la sociedad de salir a trabajar? Naturalmente, aunque los personajes más oscuros pretendan impedirlo. ¿Tiene derecho la sociedad a bailar y sonreír, sin tener que apelar a la macabra estructura misógina que proponen la cumbia holográfica o el reggaetón, que saturados de machismo y violencia, consideran a todas las mujeres como “urnas de sémen” y una raza inferior? Por supuesto, más que nunca. Nadie puede parar la verdadera música, en desgraciadas épocas donde la misma escasea y en donde cualquier mediocre muerto en vida delante de un micrófono o una cámara se auto-proclama “artista”. No se puede parar la música, por más que le duela a estas generaciones amargadas que jamás le prestaron atención a ciertos artistas, que hoy son sobrevivientes de un mundo donde la tecnología se impone por sobre la cultura. La cultura no es un maldito celular ni nada de lo que contenga en su interior, para un pueblo aturdido por una infinita fecalidad sonora que da vergüenza ajena ayer, hoy y siempre. No importa la cifra de seguidores que una figura pueda tener, solo importa hacer buena música, pero en Argentina esa sustancia artística escasea de una manera dramática.

Fotos Disco Party 003 (Prensa Foggia Company 2024)

Víctor Willis, un polícia motorizado muy lejos de «C.H.I.P.S.» y más cerca de «CDP». A sus 71 años el vocalista y líder de los «Village People» puso buena onda, pero su estado físico y su garganta cascoteada le restaron potencia a un sexteto que aportó buenos arreglos corales y canciones muy recordadas. (Foto Sophia Alexandre y Tobías Gross – Prensa Foggia Company)

Ajenos a esta inmundicia de aquellos que dicen defender a los más débiles, unas siete mil personas se hicieron de tripas corazón y caminando, o con sus vehículos en aquellos que hoy poseen esa clase de transporte particular, llegaron al estadio Luna Park para observar un espectáculo llamado “Disco Party”, cuya fecha de realización fue anunciada bastantes meses antes que las organizaciones sindicales anunciaran un nuevo paro general. ¿Qué tenían que hacer todos los músicos norteamericanos que tenían previsto actuar el jueves? ¿Suspender sus conciertos para que 20 dirigentes acusados de “sindigarcas” por un legislador fueran felices con un cese de actividad que no beneficia absolutamente a nadie? ¿Cancelar el concierto, con todo lo que eso significa a nivel laboral para las fuentes locales? El mensaje fue claro y contundente: No se puede parar la música, por más que algunos se crean dueños de lo que pasa en la sociedad actual, dictaminando con una estructura violenta y amenazante que puede o nó hacer una persona con su vida en la vía pública. Entonces cuando a las 20:30 el mítico estadio vibró con los primeros sonidos del evento, se terminó aquél discurso amenazante con el peligroso objetivo de controlarle la vida a los demás, sin hacerlo con la propia. La poca música de calidad que queda en este shockeado y sufrido planeta no le pide permiso a los sindicalistas, ejerciendo una tarea que últimamente escasea en una sociedad saturada de «beboteadoras con autotune», seudo-grupos de rock carentes de rebeldía y calidad artística, amén de un numeroso público que ve a la música como un bochornoso comodity, elemento envasado dentro de una prostituta unidad celular para comunicarse idiotamente las 24 horas, anulando las pocas neuronas que le quedan en pie a los habitantes de esta calesita descompuesta. La verdadera música no se puede parar, grábenselo de una fucking y maldita vez.

Producido por la firma Foggia Company, el único error que tuvo esta empresa en el emprendimiento previsto el jueves 9 de mayo, fue haber colocado esa banda llamada “Palta & The Mood” como apertura del evento. El insufrible conjunto argentino, un rejunte de instrumentistas paupérrimos que tocan sin onda, como si manejaran un taxi en el desierto, liderados por un cantante sin garbo, de feo timbre vocal y con una movilidad más de un accidentado vial, dilapidaron injustificadamente treinta minutos de tiempo, que bien podían haberle servido a la fiesta bailable para que Alejandro Pont Lezica pusiera buenas canciones en la previa del show de los “Village People”. Esa espera con el ensamble nacional aturdiendo mientras la gente ingresaba al estadio para colocarse en sus ubicaciones, fue un dolor de testículos que le costó bastante remar a todos los que vinieron después, mientras lenta y progresivamente el mítico coliseo de box se iba llenando. A las 21:05, con todos bastante apretados entre sus butacas, comenzó la fiesta en la que la audiencia había aceptado participar disfrutando de pegadizos temas, muchas canciones que sobreviven a cuanta generación de cucarachas humanas surjan en los próximos años o décadas, de patética evolución terrícola en esta devaluada parte del globo planetario.

Fotos Disco Party 001 (Prensa Foggia Company 2024)

«The Village People Modelo 2024» en plena acción. La «boys band» que encabezó las preferencias de la comunidad homosexual en el viejo milenio con letras muy pícaras, concretó un set entretenido en su tercer paso por Buenos Aires.  (Foto Sophia Alexandre y Tobías Gross – Prensa Foggia Company).

 

La primera formación famosa de “boysband” en el mundo tiene al corista Víctor Willis, el cantante principal, como el único sobreviviente del conjunto que provocó un furor en las últimas décadas del viejo milenio. Vestido como policía motorizado, a sus 71 años asoma al final del ingreso del conjunto, después que hicieron su entrada al proscenio Isaac López caracterizado como el indio, Nicolas Manelick lookeado como el cowboy, J.J.Lipold como el caballero vestido todo de cuero, James Kwong ataviado como el sufrido obrero de la construcción y James Lee, ploteado como el muy añejo y gruñón soldado de los Estados Unidos. Detrás de todos ellos asomó el único intérprete que formó parte de ese grupo que marcó un fenómeno en la escena bailable a fines de los ‘70s y principios de los ‘80s. El baqueteado cantante Víctor Willis, con quince kilos de más, ostenta un traje de policía motorizado estratégicamente confeccionado para disimular su ostentosa barriga y el peso o el inexorable paso de los años, velada que encontró al líder del renovado conjunto con un estado vocal apenas discreto. Con el principal intérprete herido en sus cuerdas vocales, lo único que podía salvar el set era la calidad de los acompañantes que este músico trajo a Buenos Aires en esta oportunidad, noche donde el quinteto de respaldo puso onda para que la fiesta llegara a muy buen puerto.

Fotos Disco Party 005 (Prensa Foggia Company 2024)

Un indio contemporáneo que se robó los aplausos. Isaac López sobresalió en «Village People» cantando y bailando con calidad, amén de tirar flechas invisibles al público como el jugador xeneize Edison Cavani.  (Foto Sophia Alexandre y Tobías Gross – Prensa Foggia Company).

Los más memoriosos recuerdan que el conjunto “Village People” se había presentado en Argentina en dos ocasiones: la primera fue a mediados de 1980, cuando estuvieron en el país con actividad promocional en televisión, oportunidad en la que grabaron cinco temas en playback, visita que había estallado en polémica porque originalmente era para estar en el programa en Canal 13 de Tato Bores, exitoso humorista que durante dos años cerraba sus emisiones los domingos pasando dos hits del grupo norteamericano.  La segunda estadía del sexteto ícono de la comunidad homosexual, fue el 29 de noviembre de 2010, cuando contratados por la conductora y actriz “Florencia de la V”, actuaron también en el Luna Park haciendo un show de 90 minutos pero con pistas musicales grabadas, lo que limitaba la performance del ensamble, sin la calentura de los músicos tocando todo ese repertorio tan pegadizo en ese recordado cruce de décadas. En esta oportunidad, cuando terminó el olvidable set de “Panda & The Mood”, estos renovados “Village People” se subieron al tablado del coliseo de box acompañados por dos tecladistas, un baterista y un violero, casualmente el hijo de Jaques Moralí, fundador del histórico proyecto junto a Henry Belolo a finales de los años ‘70s.         .

La buena noticia en medio del caos que signa el presente de esta reencarnación de los “Village People”, es que los bailarines acompañantes son bastante mejores que aquellos que vinieron en el 2010 al mismo estadio donde estuvieron hace 48 horas, excepción del anfitrión Víctor Willis, que más que para el show en el coliseo de box, está justo para la mediática vuelta de CDP en El Trece, con una voz bastante cascoteada. El arranque con “All Night Thing”, un cover de Invisible Man’s Band, fue el arranque de ese show que segundos más tarde sumó la arengada “Fire Island”. Poniendo mucha simpatía, energía y coreografías bien noventosas, el sexteto cumplió con la función de entretener a la gente que había llegado al lugar mayoritariamente caminando o algunos pocos a bordo de autos particulares. En esa primera parte, el sexteto encaró lo que serían sus “lados B” o temas de menor impacto en el repertorio como “Macho Man”, “San Francisco (You’ve got me)”, “In Hollywood (Everybody is a star)”, tras lo cual los músicos atacaron con “Hot Cop”, un instrumental diseñado para presentar a la banda, mientras el sexteto descansaba de su primera entrada.

 Fotos Disco Party 006 (Prensa Foggia Company 2024)

Víctor Willis, ni «duro de matar» ni el orden policial. El histórico cantante de «The Village People», con 15 kilos de más, exhibió grietas en sus interpretaciones, pero su escena lo ayudó a sobrellevar ese intenso set de 55 minutos en Argentina. (Foto Sophia Alexandre y Tobías Gross – Prensa Foggia Company).

Al primer set importante de la noche le faltaban cuatro de sus cinco históricos hits, un desenlace con “I Am What I Am” (bastante corrido de la versión que popularizó en el país la brillante cantante Sandra Mihanovich), “Go West”, “In The Navy” y como gran cierre “Y.M.C.A.”, que puso al público en hervor perfecto para lo que vendría un rato después. El público presente, con un 75 por ciento de los espectadores superando muy largamente los 45 años de edad, a esta altura ya había dejado la parsimonia para ponerse a bailar entre las butacas, imitando históricos pasos de leyendas del cine o la discoteca, amén de varios lookeados con pelucas afro de colores o zapatos con plataformas bastante elevadas para la ocasión. A los “Village People” les faltó hacer el último hit de su exitosa y breve carrera, “Can`t Stop The Music”, pero, créase o nó, por un arreglo contractual firmado para utilizar la marca comercial y efectuar conciertos, esa canción no puede ser usada en vivo por este conjunto con la denominación oficial. Solo los contratos de la industria musical de Los Angeles parecen tener licencia para “parar la música”, en un blooper propio de esa horrible película que estrenaron en el viejo milenio junto a la sensual actriz Valerie Perrine..

Recién a las 22:05 subió al escenario el DJ Alejandro Pont Lezica, en lo que èl propio pinchadiscos calificó como un “aguantecito” hasta que llegara el plato fuerte de la noche en ese estadio repleto de público. Ovacionado por la gente de manera muy fuerte, dando claro apoyo al productor y musicalizador argentino, APL disparó un set con “Cant get enough of your love baby`” (Barry White), “Hot Stuff” (Donna Summer), “Le Freak” (Chic), “Isn`t she lovely” (Stevie Wonder) y “Soul Night” (Dionne Warwick), bloque que mantuvo el calor corporal, en una noche fría en la que 7000 personas habían desafiado una polémica huelga sindical gestada por el partido político derrotado en las urnas en el comicio de ballotage de noviembre de 2023. El musicalizador de nuestra nación colocó a esa altura del encuentro la dosis de energía que el público había venido a buscar, mientras atrás los técnicos sacaban los instrumentos de los “Village People” para ubicar muy rápido mucho más adelante los del siguiente bloque en vivo previsto para esa fiesta.

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Robert «Kool» Bell y Shawn Mc Quiller sosteniendo la base rítmica a capa y espada. El fundador del grupo y su cantante principal ofrecieron excelsa calidad sobre el proscenio en la demoledora tarea de «Kool And The Gang». (Foto Sophia Alexandre/Tobías Gross – Foggia Company) 

A las 22:35 en punto sonaron los compases de una fanfarria de apertura, mientras en las pantallas podía verse una recorrida fotográfica de todas las épocas de la banda, algo que le puso mucha emoción al ingreso de los artistas al escenario.  Conviene mirar sereno y detenidamente el proscenio, porque arriba de la estructura, cuando la descomunal fiesta se pone en marcha hay casi una docena de personas tocando. A diferencia de otros conjuntos en los que la cantidad no significa calidad, sino gente haciendo mucho barullo o despelote gratuito, la banda nacida en New Jersey en 1964 pone muchos artistas habilidosos en lo suyo en un planteo orquestal sencillamente impactante por donde se lo analice. La actual formación incluye doce artistas, casi tres equipos de básquet que en vivo son la NBA del funk, el rhythm and blues, el soul y el corazón de lo mejor de la disco-music, un mini-ejército de intérpretes que cada noche que se suben al escenario dejan hasta la última gota de sangre para que todo salga indudablemente mejor y mejor.

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Una banda que sabe lo que quiere y lo hace con exquisitez interpretativa. «Kool And The Gang» ofreció un show pleno de hits tocado por artistas que dejan todo sobre el escenario.  (Foto Sophia Alexandre y Tobías Gross – Prensa Foggia Company).

A diferencia de su espectacular concierto del jueves 21 de abril de 2022, cuando hicieron su segundo paso por Argentina, los “Kool And The Gang” optaron por achicar algunos mínimos tramos instrumentales y redondear en 90 minutos su actuación en la esperada “Disco Party”. La banda encendió motores con “Open Sesame”, para luego disparar el primer misil bailable con “She`s Fresh”, canción que puso al estadio de pie en una danza frenética y sin pausas. Lo que siguió después fue un cuidado repaso de su discografía con himnos como “Misled”, “Too Hot”, “Joanna”, “Take My Heart”, “Let The Music Take Your Mind” y “Funky Staff”. Tras algunas palabras de agradecimiento al público que se dio cita en una jornada complicada para trasladarse, los norteamericanos atacaron fuerte con “Jungle Boggie”, canción incluída en el famoso film de Quentin Tarantino “Pulp Fiction”. Con temas de velocidad intermedia, llegaron “Hollywood Swinging”, “Summer Madnnes” y la colosal “Cherish”. El concierto aceleró firme las pulsaciones con “Let’s God Dancing (Ooh, La La, La)”, guardándose para el desenlace las tres ojivas atómicas de baile descontrolado con “Ladies’ Night”, “Get Down On It” y la muy despampanante “Celebration”, que no puede faltar no solo en ningún concierto, sino tampoco en todos los casamientos, cumpleaños y fiestas que se precien de tales alrededor del mundo..

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Los reyes de la «Disco Party» en una jornada memorable. «Kool And The Gang» ofreció un show acorde a sus altos pergaminos, en su tercera estadía en Buenos Aires. (Foto Fabián Loyato – Agencia Noticias 1440)    

La formación de “Kool And The Gang”, aún con un solo integrante del conjunto original, no traiciona el espíritu que debe regir en sus conciertos, provocando primero felicidad y entusiasmo en la audiencia con canciones pegadizas, genialmente armadas y tocadas en vivo mucho mejor aún. Robert «Kool» Bell en el bajo, único miembro fundador de “Kool & The Gang” comanda la fiesta  con sabiduría y mucha tranquilidad, respaldando a todos sus compañeros en ese fiestón de hora y media que ofrecen. Shawn McQuiller, la voz principal y Lavell Evans, corista que tiene su lucimiento interpretando “Cherish”, son las gargantas que necesitaba este repertorio, algo que ya se pudo constatar cuando la dupla de vocalistas nos visitó con ese recital del 2022, haciendo olvidar a James T.Taylor sin ningún inconveniente. El grupo tiene como estrellas a su gran sección de vientos integradas por Michael Ray (trompeta y coros), Louis Van Taylor (saxofón y coros), Jermaine Bryson (trombón y coros) y Ravi Best (trompeta). Con ellos, en su lucido rol de segundo director orquestal está Curtis “Fitz” Williams, quien ademàs toca teclados, saxofón y poner coros en muchas canciones. Dos guitarristas con mucha onda como Kevin Bell y Rick Marcel le dan la arquitectura rítmica apropiada, sin olvidar a Wall Anderson en los teclados, grupo que suena bien hasta cuando hace silencio. En la batería está Timothy Horton, quien tomó ese puesto tras la reciente muerte del instrumentista George “Funky” Brown, histórico miembro fundador que falleció inesperadamente el 16 de noviembre del año pasado. Horton es un calificado músico en los tambores y platos,  que desarrolla en esta banda noche a noche una performance tan espectacular y aguerrida como su predecesor.

Fotos Disco Party 004 (Prensa Foggia Company 2024)

Louis Van Taylor y Robert «Kool» Bell sacándose chispas en el Luna Park. La banda norteamericana es la NBA de los músicos dedicados a la música bailable, un grupo con una contundencia musical devastadora.  (Foto Sophia Alexandre y Tobías Gross – Prensa Foggia Company).

El recital de los músicos norteamericanos fue una paliza en cuanto a ejecución, canto y arreglos, dejando claro que son los “Harlem Globbetroters” de la música bailable, por más que Robert “Kool” Bell colgando su bajo del hombro se ponga bastante histérico y algo polémico cuando le mencionan esa expresión artística. Diez minutos después del día con paro nacional, el doblete de grupos extranjeros había cerrado su  performance y restaba la “yapa” que había prometido Alejandro Pont Lezica con su “DJ Set”. En esos minutos en los que volvió el equipo de bandejas y mezcladoras al escenario, la mitad del público, un poco por el horario y otro por el frío, optó por desconcentrarse, buscando los primeros buses en funcionamiento luego de la huelga general. Ya con todo armado, a las 00:15, el “pinchadiscos” nacional supo que tenía que jugar cartas fuertes después de la volcánica versión de “Celebration” en vivo, jugándose con un repertorio sin misericordia volcado al disco power sin titubeos de ninguna clase.

Fotos Disco Party 013 (Foto gentileza Alejandro Pont Lezica)

Un encuentro histórico en el final de la «Disco Party». El disc-jockey Alejandro Pont Lezica cerró pasada la medianoche una fiesta incandescente e invitó a su colega Rafael Sramiento a poner música en el final de la gran celebración bailable en el estadio Luna Park.  (Foto gentileza Alejandro Pont Lezica) . 

Fue así, que presionado por las circunstancias, mientras una parte del público dejaba las instalaciones, Alejandro Pont Lezica arrancó ese bloque B con “Last Train To London” (Electric Light Orchestra), sumando “You should be dancing” (The Bee Gees), “I feel love” (Donna Summer), “Midnight Express” (Giorgio Moroder) y “Disco Inferno” (The Trammps), antes de invitar al escenario a su colega Rafael Sarmiento para que ese gran musicalizador también pusiese una canción. Abrazados sobre el escenario mientras la audiencia los ovacionaba, Sarmiento se jugó con “Boggie Wonderland” (Earth, Wind And Fire), un set que se prolongó un rato más mientras la gente seguía bailando sin importarle la hora, el lugar o la insólita huelga que horas antes había intentado paralizar un país, que no resuelve sus graves problemas con la simple decisión de no hacer nada, solo para darle el gusto a un partido político. Esta gran performance de Pont Lezica con los vinilos, fue el anticipo de lo que serán las “Fiestas Match”, cuyo debut está confirmado para el viernes 12 de Julio en la “Sala Sin Piso” (Julio Argentino Noble 4100 a pcoos metros de Club GEBA, en su sede San Martín, muy cerca de la Avenida Figueroa Alcorta). Las siete mil personas que dieron cuorúm a la “Disco Party”, ya con la fría madrugada marcando la vuelta a casa, no ocultaban su emoción y alegría por esas horas bailando en una fiesta con los reyes de esa música y un afamado productor, intérpretes que trajeron al presente un estilo que nunca pasa de moda y que no se puede parar ni siquiera con una bochornosa huelga nacional.

Fotos Disco Party 010 (Foto Fabián Loyato)

7000 personas que desafiaron la huelga y tuvieron recompensa. La audiencia que agotó localidades para ver la «Disco Party» en el Luna Park debió confrontar con una insólita huelga general manipulada desde oscuros intereses políticos. (Foto Fabián Loyato – Agencia Noticias 1440) 

Ficha Técnica:

Village People (Lista de temas: 01) Fire Island – 02) Macho Man – 03 San Francisco (You’ve got em) – 04) In Hollywood (Everybody is a star) – 05) Hot Cop (Band introductions) – 06) I Am What I Am – 07) Go West – 08) In The Navy – 09) Y.M.C.A. )

Kool And The Gang (Lista de temas: 01) Open Sesame – 02) Fresh – 03) Misled – 04) Too Hot – 05) Joanna – 06) Take My Heart – 07) Let The Music Take Your Mind – 08) Funky Staff – 09) Jungla Boggie – 10) Hollywood Swinging – 11) Summer Mandes – 12) Cherish – 13) Let’s God Dancing (Ooh, La La, La) – 14) Ladies’ Night – 15) Get Down On It – 16) Celebration)

Alejandro Pont Lezica (Lista de temas Set A: 01)  “Cant get enough of your love baby`” (Barry White) – 02) “Hot Stuff” (Donna Summer) – 03) “Le Freak” (Chic) – 04) “Isn`t she lovely” (Stevie Wonder) – 05) “Soul Night” (Dionne Warwick) Lista de temas Set B: 06) “Last Train To London” (ELO) – 07) “You should be dancing” (The Bee Gees) – 08) “I feel love” (Donna Summer) – 09) “Chase – Theme from Midnight Express” (Giorgio Moroder) – 10) “Disco Inferno” (The Trammps) – 11) “Boggie Wonderland” (Earth, Wind And Fire)

Fotos Disco Party 012 (Foto Fabián Loyato)

«Kool And The Gang» convirtió al Luna Park en una volcánica discoteca. La formación estadounidense en apenas 16 canciones transformó al mítico coliseo de box en un descontrolado volcán bailable. (Foto Fabián Loyato – Agencia Noticias 1440)  

Village People (Integrantes:Víctor Willis (policia motorizado), Isaac López (indio), Nicolas Manelick (cowboy), J.J.Lipold (hombre de cuero), James Kwong (obrero de la construcciòn) y James Lee (soldado de los Estados Unidos)

Kool And The Gang (Integrantes: Robert «Kool» Bell (bajo), Shawn McQuiller (lead vocal), Lavell Evans (coros y lead vocal en Cherish), Michael Ray (trompeta – coros), Louis Van Taylor (saxofón, coros), Jermaine Bryson (trombón, coros), Ravi Best (trompeta), Curtis “Fitz” Williams (teclados, saxofón, coros), Kevin Bell (guitarra), Rick Marcel (guitarra), Wall Anderson (teclados), Timothy Horton (batería)

Fotos “Disco Party” en el Estadio Luna Park (Jueves 09 Mayo 2024): Fabián Loyato // Fotos Prensa Foggia : Sophia Alexandre y Tobías Gross // Archivo en vivo Alejandro Pont Lezica.