Alejandro Pont Lezica: “La pista de baile genera una ceremonia especial para ir a entretenerse”

El prestigioso disc-jockey concretará un show en la noche de la “Disco Party” este jueves 9 de mayo en el Luna Park, evento producido por Foggia Company donde actuarán Village People y Kool And The Gang, antes de concretar oficialmentela primera fiesta «Match» en la Sala Sin Piso el viernes 12 de Julio.

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Un referente clave de la escena musical en locales nocturnos. Alejandro Pont Lezica fue uno de los primeros disc-jockeys del país en instalar una modalidad de entretenimiento. (Foto Gabriel Anchorena Uriburu)

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(Capital Federal – Lunes 06 de Mayo de 2024) Entusiasmado como una promesa juvenil a la que acaban de confirmarle que jugará en primera, Alejandro Pont Lezica no cabe en su felicidad al analizar lo que sucederá este jueves 9 de Mayo en el estadio Luna Park, una jornada denominada “Disco Party” producida por “Foggia Company”, fiesta en la que el pinchadiscos argentino pasará música durante el evento donde actuarán Village People, magnífico triplete que completará Kool And The Gang en el último bloque de una noche internacional dedicada al baile en el mítico coliseo de box porteño. A pesar del anuncio de un paro general, los organizadores de esta convención de dance-músic confirmaron la realización del espectáculo, imposibilitados de modificar la fecha de realización por las agendas ya programadas de las estrellas extranjeras. Todas las miradas están puestas en este show, no solo porque será el único evento artístico previsto en una jornada de inactividad profesional, sino porque esta será la primera vez que estas leyendas de la música disco se presenten juntas en vivo en un concierto doble. Además, el pichadiscos de mayor renombre en Argentina concretará el viernes 12 de julio en la Sala Sin Piso (Julio Argentino Noble 4100) la primera fiesta «Match», un evento para los que quieren bailar música cantada no latina ni electrónica.

Intentando no dejarse ganar por los nervios de asumir otro trepidante desafío en una gran carrera artística repleta de logros internacionales como programador, productor y curador musical, Alejandro Pont Lezica intenta aplacar los nervios comiendo una hamburguesa con papas bravas en uno de los modernos restaurantes que ostenta el Paseo La Plaza, anotando en una libretita verde las canciones que quiere incluir en su set antes de la dupla de leyendas bailables de los Estados Unidos. A pesar que no quiere apresurarse con los temas que usará en su especial presentación, sabe que tendrá la presión de dejar el escenario bien caliente para las figuras extranjeras, una noche que promete música que la mayoría conoce de memoria, sea tanto por haberla bailado en su momento en los antiguos boliches del viejo milenio o por haberla oído en una conocida FM porteña que se dedica a este repertorio de pop-dance tan carismático. Ubicado sereno en otra sala del complejo y preparado para una extensa charla, el recordado disc-jockey acepta hablar a solas por casi dos horas con Noticias 1440 de su histórica carrera, su tarea junto a Francis Ford Coppola y Charly García, amén de recordar sus experiencias en distintas partes del mundo. Estas fueron las declaraciones de Alejandro Pont Lezica a muy pocos días de este festival bailable de alto nivel.         .

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Un experimentado que animará la «Disco Party». Alejandro Pont Lezica será el número local en la fiesta prevista en el Luna Park este jueves 9 de Mayo, evento que sumará las actuaciones de Village People y Kool And The Gang (Foto Gabriel Anchorena Uriburu).

¿Cómo recordás el debut como disc-jockey hace 50 años en el histórico boliche «Mau Mau»?   Alejandro Pont Lezica: Siento que la vida nos puso ahí en la primera etapa de escribir las primeras paginas de los libros, con esa ceremonia de ir a bailar, de una música que se estaba haciendo especialmente para ir a bailar y me gusta ese lugar, me gusta ser el protagonista inconsciente de esta situación. Con los ojos de hoy, lo recuerdo como algo muy feliz porque podíamos y podemos contar muchas historias, de como fue la evolución del baile, la evolución de la sociedad, el cambio de modas y horarios, aquella juventud que hoy es padre y abuelo, me gusta mucho. Creo que aquél movimiento de los discjockeys que estábamos escondidos detrás de los lavacopas, es el reconocimiento que soñamos. Me acuerdo que a fines de los ‘70s yo solía decir que “el discjockey es el artista del futuro”, los disc-jockeys de esa época no éramos divos, éramos trabajadores, apasionados, apasionados de la música. Eramos enfermos de la nueva música que salía,  todas las ganas de estar poniendo nueva música para que la gente conociera todo lo nuevo que había salido en ese momento. En aquellos años cada uno se armaba las discoteca con lo que te alcanzaba el bolsillo, vos tenías una identidad propia como discjockey porque era lo que habías podido comprar de discos. Al principio se compraba mucho de lo que salía acá, en los primeros ‘70s había algunas ediciones de varios sellos locales, comprabas muchas cosas argentinas, ya desde 1975 es cuando empezás a ver que hay un movimiento muy interesante que no editan sus discos acá, el caso de Philadelphia, que es el origen del house, cosas que acá a lo sumo aparecían acá con mucha suerte en un álbum compilado. Nosotros en esos años teníamos el ranking de los discos más vendidos en Estados Unidos y también algo similar en Argentina con el Centro Cultural del Disco. Pero entonces es necesario aclarar que, la gran diferencia es que nosotros recibíamos lo que pasaba en Europa, allí aparecen Donna Summer y Giorgio Moroder, que el es el primero que hace música para bailar, todos dicen que el primer artista en ese rubro es Kraftwerk, pero ellos eran muy rígidos en cierto aspecto. El que hizo la música electrónica para ese propósito fue el italiano, porque utilizaba los secuencers y otros elementos, fue Giorgio Moroder, con una cabeza de productor enorme. Eso que nos llegó de Europa nos permitió hacer una pista de baile más extensa y con la ayuda del rock nacional tuvimos otra óptica.

¿Cómo influye en Argentina la aparición de un lugar tan icónico como la discoteca “Studio 54” en New York?   Alejandro Pont Lezica: Muchísimo, es un momento de conformación, la era disco lo que hace es conformar una pista de baile. Y entonces la pista de baile genera una ceremonia para ir a entretenerse así y eso trae una música que se hace exclusivamente para la pista de baile, en nuestro desconocimiento e inconciencia hicimos un paralelismo con lo que pasaba en “Studio 54”, la gente iba a bailar ahí. Lo que genero “Studio 54” fue una vidriera de la gente que iba a ese lugar y todo lo que le pasaba, asomaba la parte social, eso fue sumamente importante. Eso fue una vidriera como lo fue en su momento el film y su respectiva banda de sonido “Fiebre del sábado por la noche”. En ese final de los años ‘70s los rockeros como The Rolling Stones o Rod Stewart estaban haciendo música disco, pero simultáneamente hay otra lectura de aquél contexto norteamericano. Porque estaba por un lado el glamour social de alta clase, pero al mismo tiempo la música negra, el Paradise Garage que marcaba lo que era bueno para bailar. Estaba todo eso de la “Fiebre..” con los blancos y la contratada era el film “Gracias a Dios es viernes” con Donna Summer y The Comodores, diciendo de una forma sutil “esto es lo que escucha la gente que sabe bailar música”.

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Un incansable productor todo terreno. Alejandro Pont Lezica trabaja como DJ, edita compilados musicales y colabora con figuras como Francis Ford Coppola o Charly García. (Foto Gabriel Anchorena Uriburu). 

Sin embargo allà en Norteamérica la contracara fue aquella reunión de personas que odiaban ese género, cuando hicieron una gran quema de discos en un estadio de béisbol en Washington.    Alejandro Pont Lezica: Valoro todo lo que sucede en ese momento con la música disco, creo que no es un estereotipo ideal, porque había diversidad social, éramos disc-jockeys ambulantes, íbamos a clubes y colegios, eran los años oscuros de la Argentina, nosotros poníamos música en tiempos muy oscuros del país, pero ahí no entraba la inseguridad, la nueva generación se sentía libre, era muy naif generar divisas para irte de viaje de fin de curso. Lo conversaba con mi hermano, éramos una Pyme con amigos, compañeros de colegio, era comprar equipos, armar equipos y sus cables, no había la tecnología que vino en el  período 1979-1980. Estaba el proceso de laburo, la logística de armado, pero lo más importante era el sonido. Las luces eran muy pobres, luces muy flojas y las gelatinas de color te ayudaban un poco junto con los audiorítmicos. La “luz negra” y «el flash», esos eran los «efectos» que nosotros teníamos, eso lo hablé con con Guillermo Vilas, que era el número uno y “Willy” se mandaba a hacer las cuerdas para sus raquetas en un depósito casero. Nosotros creamos el “back to back” entre los disc-jockeys, sentimos que teníamos que ser muy honestos con los que venían haciendo las cosas juntos, entonces poníamos un disco cada uno, eso fue en 1974 o 1975.

¿En tu análisis hay un momento social que consideres decisivo para esa situación artística?  Alejandro Pont Lezica: Los ochenta fueron la década más explosiva, en Argentina nació al comienzo de esta década “Clics Modernos” de Charly García, nos dio una impronta para llevar una música al baile, se había hecho. Más allá de la impronta rockera, había otra forma de hacer música para las audiencias. Era la época de “Pont Lezica en persona” (risas), era tal el fenómeno y querían que yo fuera a todas esas presentaciones, teníamos para esa cuestión una mecánica que hacíamos. Yo era el que abría la fiesta, los que empezaron como asistentes nuestros empezaron a trabajar como disc-jockeys, yo hacia una parte de la noche y me iba a otra fiesta, era como un “artista de show corto”, la fiesta duraba seis horas. En la semana escuchábamos música y discos todo el tiempo, siempre compraba el álbum porque aparte de los hits siempre rescatabas un tercer o cuarto tema para usar en alguna situación. Además tenías los temas rápidos y también los lentos cuando bajaba el voltaje a las cuatro menos cuarto de la mañana. .

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El vinilo, su inseparable e inconfundible amigo de toda la vida. Alejandro Pont Lezica lideró la ola de los disc-jockeys en los ’70s junto a destacadas figuras como Rafael Sarmiento, «Pato C» o Gabriel Uriburu en fiestas o locales bailables. (Foto Gabriel Anchorena Uriburu).  

¿Qué significa para alguien de tu experiencia ser el número local durante el evento que reunirà a Village People y Kool And The Gang?   Alejandro Pont Lezica: Abrirle a los Village People y Kool and The Gang es algo muy pero muy fuerte, porque la emoción de retornar a la era disco es enorme, con dos miradas totalmente distintas. Uno es un grupo con éxitos poperos super exitosos, con ese formato marketinero de Village People con cada uno haciendo un personaje, ellos fueron sin dudas la primera “boy band”, con temas inmortales como “YMCA”o “You can`t stop the music”, vos esperabas esos discos porque los usabas y además tenía una salvedad, esos temas eran largos, no duraban 3 minuto o tres minutos y pico, que ese era uno de los primeros problemas que teníamos, si el tema dura cinco, seis o siete como los de ellos tenías más música para bailar. Te juro Gabriel que me siento obligado a decir que mi corazón se alteró cuando la productora (Foggia Company) que trae a Kool And The Gang y Village People me propone hacer un set previo en el Luna Park, fue algo muy fuerte. Kool And The Gang que ya los ví la otra vez en ese estadio, es una banda fundamental de la música pop, todo eso que hicieron ellos es ese sonido de nicho que transmite negritud profunda, funky, eso los hizo popular y nos permitió  a los disc-jockeys tener cuatro o cinco temas gancheros, en la pista el que sabía bailar se divertía y el que nó, no se perdía eso porque eran temas que sin dudas tenían un contexto hipnótico, así que estoy súper emocionado,

¿Tenès una mínima idea de lo que vas a hacer en tu “DJ Set” entre el show de los dos conjuntos?   Alejandro Pont Lezica: En el show de este jueves la convocatoria dice “Disco Party”, o sea que hay una referencia a una época disco, obviamente al decir eso pienso en muchas cosas clásicas de ese estilo, momentos de belleza, porque en esa música había grandes orquestas y muchos arreglos. Sin dudas deberé tomar en cuenta a Chic con Bernard Edwards y Nile Rodgers, Michael Jackson, Giorgio  Moroder, lo que voy a poner esa noche en el Luna Parl lo voy a resolver ahí mismo, supongo que cosas del sonido de Philadelphia, pero no descarto usar algo de Sophie Ellis Bextor, porque ella es de ahora pero con ese sonido de aquél momento. Ahí es donde uno ve a los disc-jockeys productores, uno quiere tener un groove para la pista y no perder esa magia. Es así, Sophie es una diva, es lo que nos pasó con Gloria Gaynor, Donna Summer, Dionne Worwick y otras màs, era una época en donde la pista respiraba una liberación de lo sexual, cosas como The Bee Gees, hay en ese sentido muchas cosas y realmente muchas muy buenas.

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Productor musical, creativo de las fiestas y un apasioando de la música. Alejandro Pont Lezica comenzó como disc-jockeys en «Mau Mau» y concretó fiestas en Italia, Rusia, Rumania y toda América Latina. (Foto Gabriel Anchorena Uriburu).   

¿Qué significa en estos tiempos oficiar de DJ en una fiesta o presentaciòn masiva de estas características?   Alejandro Pont Lezica: Yo siento que con el paso del tiempo, el rol de un profesional así es importante, es como un cura, un párroco, hay mucho de psicología de audiencias pero ojo, también en esa primera época estaba el tema de los lentos, es un rol muy significativo, al mirar para atrás estaba atrapado por la música, compraba mucha y la escuchaba todo el tiempo, mi necesidad era proponer todo lo que surgía, que la música movilizara, que hubiera emoción, esa emoción había que compartirla o generarla, que la gente la sintiera, vos ponías ciertos artistas de afuera con canciones que la gente conoce y creabas una situación anímica muy particular. Asoman grandes recuerdos, algunos de la época en que hice mi trabajo en Moscú o Rumania, era muy fuerte poner música detrás de la cortina de hierro o en sitios como Italia, lugares en donde había discoteca, la mirada musical nuestra es más amplia que lo que se aplicaba usualmente: El Miami de ahora es sofocantemente muy latino, antes no era así, tenías cosas como KC And The Sushine Band, la Miami Sound Machine con Gloria Estefan, sonidos de Florida con el color latino, todo eso fue un punto importante de la música disco, hay que entender que la pista de baile sumó desde ese momento un montón de cosas.

¿Cómo te toma que alguien tan popular y exitoso como Hernán Cattaneo diga en todas las entrevistas que fuiste su inspiración principal para dedicarse a ser DJ?   Alejandro Pont Lezica. Es algo fuerte, muy fuerte. Obviamente me gusta que uno haya dejado algo o haya abierti la puerta para los demás, me emociona constantemente el gran suceso de las nuevas generaciones de disc-jockeys argentinos, porque al éxito actual o la popularidad no se llega enseguida, no es rápido el camino a la cima por más que ahora haya redes o Internet. Están Hernán (Cattaneo), Javier Zucker, Carlos Alfonsín, son todos tipos que empezaron como yo, se sacrificaron plenamente, sus vidas, horarios para sus cosas,  vidas familiares, entonces que triunfen es un premio. Es como esos estudiantes que se reciben de médico, luego hacen la tesis para el doctorado y los tenés ahí como si fuera un cirujano de primer nivel. Aquellos años fueron tiempos de formación, donde hicimos escuela, donde sembramos un montón. Una de las cosas que me pasó en 1978 fue que dije “tengo que conocer la argentina y salir a poner música en todo el país”, el hecho fue tras ese planteo salir a conocer a los disc-jockeys de todo el país. Nos quedábamos mucho conversando sobre como hacemos las cosas, para que la gente venga la semana que viene, que los dueños te paguen un poco más y lo más lindo que pasa hoy es que nuestra labor está reconocida y se defiende lo que hacemos , hay escuelas donde se enseña esta profesión.

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El especialista en fiestas bailables actuará entre Village People y Kool And The Gang. El disc-jockey argentino será el encargado de fusionar la «Disco Party», una fiesta producida por Foggia Company este jueves 9 de Mayo en el estadio Luna Park (Foto Gabriel Anchorena Uriburu).  

A mediados de los ‘90s desaparece la música cantada en las discotecas, llegan los tiempos de la música electrónica y al mismo tiempo crecen los graves incidentes en las puertas de todos estos lugares de entretenimiento. ¿Cómo lo observás?     Alejandro Pont Lezica: Y..fue como un eclipse de la industria, ahí la música perdió un poco de gracia y asomaron los incidentes. Claramente es una evolución de la sociedad, por un lado está buenísimo, porque la tecnología evoluciona. Hoy cualquiera tiene el fierro que necesita para trabajar, todos los disc-jockeys se bajan toda la música a la computadora desde Internet, nosotros teníamos que comprar los discos que íbamos a usar. Sobre lo segundo, la evolución de la sociedad tiene varias lecturas, algunas negativas, entonces aparecen cosas que no están bien. Se desarrolla un negocio, a diferencia de la primera etapa donde uno iba a trabajar y sabía que ese lugar tenía un dueño, era una personas que cuidaba el lugar, porque prestaba un servicio y mantenía ese local. Hoy todo eso se ha transformado en un servicio donde los dueños del lugar son los patovicas que están en la puerta, vos no conocés a los dueños, hay empresas pero no hay una persona, o por lo menos no la conocés, se genera una relación muy impersonal. Antes la función laboral más importante de la música era el productor artístico, porque producía músicos pero al mismo tiempo buscaba y seleccionaba a los artistas, hoy ese lugar lo tiene un gerente financiero o el director de marketing, fijate que se habla de la música como productos, onda “vendí tres millones de plásticos”, ahora esa frase reemplazando el objeto por la expresión «descargas».

En ese momento donde decae la calidad de los locales de música bailable decidiste sumarte a los sellos para publicar discos compilados y ejercer una intensa curaduría editorial.   Alejandro Pont Lezica: Bueno, fue algo que se dio naturalmente y fue muy lindo, en su momento tuve una oferta de la Editorial Perfil, a la fecha tengo 1000 selecciones distintas en formatos físico, el homenaje al rock argentino con dos colecciones, el homenaje a Brasil, también hice una colección de boleros y música romántica, amén de varias ediciones con todo el rock pop internacional. Soy un disc-jockey de canciones, por más que empecé en 1971, uno tiene en su mochila muchas cosas, tengo en mi mochila a Lucho Gatica, al «Polaco» Goyeneche, Carlos Gardel, Astor Piazzolla, Hay un efecto especial con esas colecciones, porque le permitían revivir a la gente que vivió aquél fenómeno de los boliches, y además sembrar para los que vienen, Nosotros poníamos seis horas de música por noche y la evolución de la música entre 1960 y 1990 fue tan asombrosa, porque en esas situaciones el disc-jockey se percataba de todo. Sos como una esponja, para mi siempre fue asi y escuchaba lo que me venían a decir, mi cabina estuvo abierta cuando la gente venía y me pedía una canción. Sos como una «esponja» que los absorbes, parece tonto, pero en esa época la única información que teníamos era comprar los discos (risas) En la primera colección de rock de CDs, asomaban en ese primer disco cosas donde convivían el padre y el hijo, con Charly Gracía, Los Gatos y los IKV, fue como armar eso con un lenguaje y que todo eso te lleve hasta el final. El secreto sigue siendo escuchar la música.

Alejandro Pont Lezica (Foto Gabriel Anchorena Uriburu 001)

Trabajó con Charly García y Francis Ford Coppola. Además de su labor como disc-jockey, el artista Alejandro Pont Lezica colaboró con el famoso rockero en el proyecto «60 x 60», amén de asistir con su música al realizador de la memorable saga fílmica «The Godfather». (Foto Gabriel Anchorena Uriburu).   

Fuíste convocado por Charly García durante este milenio para la publicación del proyecto “60 x 60” en formato vinilo. ¿Còmo describirías tu vínculo con él y cómo recordás esa experiencia en Niceto Club cuando se presentaron esos discos?   Alejandro Pont Lezica: A Charly lo quiero y admiro, nos conocimos en la época de Sui Generis, soy un difusor de toda su música, él es increíble, los músicos argentinos son así y Charly es un diferente, conozco muchísimo su repertorio. Eso del proyecto en vinilo en Niceto Club fue muy bueno. Nos juntamos con Charly y lanzamos el vinilo, contémosle a la gente lo que es un vinilo, pensamos todos los vinilos en su orden y edición, para el evento García dijo “nada de banda, solo los disc-jokeys”, estuvieron Nico Cota, Carlos Alfonsín y yo, que fuímos pasando los vinilos. Tuve la fortuna de trabajar al lado de él en la producción del concierto sinfónico “Líneas Paralelas” en el Teatro Colón, durante un ensayo me dijo “quiero que formes partes de la banda”, yo ponía temas entre una canción y otra que tocaban, ponía cosas diferentes en esos interludios, como por ejemplo Louis Armstrong. Compartir una experiencia con alguien así es sencillamente inolvidable.

Entre tus experiencias profesionales, si uno revisa tu currículum, encontrará que en un momento trabajaste con Francis Ford Coppola. ¿Qué sensaciones aparecen en alguien con tu experiencia cuando quien te convoca es uno de los realizadores cinematográficos más admirados y elogiados de todo el mundo?   Alejandro Pont Lezica: Parece un sueño, pero fue realidad. En el 2014 vino Coppola a la Argentina para filmar la película “Tetro”, la escena final sucede en una fiesta de gala, donde se entrega el premio al mejor escritor, el galardón que recibirá el mejor novelista, entonces a la fiesta de gala Coppola necesitaba darle el clima apropiado, necesitaba un disc-jockey. Una tarde me llaman, lo conocí al días siguiente cuando estaba almorzando, se sentó delante de mí y me dice “usted almorzó?”, dije “nó” y le pidió a un asistente “sírvanle un plato”. Mientras esperábamos para comer me dice “¿Sabe lo que vamos a hacer?, le dije que tenía una mínima referencia, entonces me da el guión de la película, ahí toda la escena del final ocurría en un desfile. Esa parte del film se rodó en el Palacio Sans Souci, en aquél tiempo la tecnología no era la misma que hoy, entonces por aquellos días armé una base electrónica con vinilos, recién ahí ví la ropa muy formal que usarían, fue eso que me inspiró y sobre esa base puse a Mozart, le encantó. Después que terminó el rodaje se acerca y me dice “le puedo pedir un favor?,conoce música argentina, que no sea folklore y tango, usted que pondría en esta escena?”. Ahí se me ocurrió poner una versión de “Carito” con Raúl Barboza y León Gieco, a Coppola le encantó. Se lo conté a León, él me decía “no lo puedo creer!”, al director le encantó y el tema está en la película, es una de las emociones más fuertes, es la emoción más grande de mi vida, después cuando brindamos nos sacamos una foto en el Palacio Sans Souci. Es muy sacrificado filmar, te citan a las cinco de la tarde y pueden pasar ocho horas hasta que tengas que hacer lo tuyo, con esa mecánica, pasás muchos días filmando (risas). .

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Toda la «ferretería» al servicio del máximo entretenimiento. Vinilos, compactos y materiales digitales conviven en su estructura en vivo, espectáculo que millones alrededor del mundo apreciaron en los últimos cincuenta años. (Foto Gabriel Anchorena Uriburu). 

Es verdad que después de participar con los Village People y Kool And The Gang vas a protagonizar fiestas para gente un poco màs grande con toda la música que siempre incluíste en tus apariciones en vivo?  Alejandro Pont Lezica: ¿Cómo te enteraste? Era todo una sorpresa, pero parece que ya se filtró. Las mismas personas que hacen este show del jueves me propusieron hacer una serie de fiestas para gente de una cierta edad, pero que al mismo tiempo apuntan a que los más jóvenes también vayan para conocer esa música. Pasa por la idea de volver a bailar, es generar un concepto sonoro, con su música y un contexto electrónico, con todas las canciones que manejo, sigue siendo algo muy lindo y hacerlo en un lugar grande es el sueño que todos tenemos, me propusieron ser el DJ de las fiestas “Match”. Originalmente la  primera estaba fijada para el 24 de mayo en GEBA Sede Newbery, pero por una cuestión de logística se pasó para la «Sala Sin Piso» (Julio Argetino Noble 4100, a pocos metros de «GEBA SanMartín») el próximo viernes 12 de Julio. Estoy entusiasmado, no solamente por aquellos que bailaron esa música sino, por los de la nueva generación y también los amantes de los ‘80s. Creo que va a haber mucha gente entusiasmada con esta fiesta. .

Cuando arrancaste tu carrera todo se hacía con vinilos. Medio siglo más tarde todo se reduce a un simple teléfono celular. Ante la ausencia del objeto cultural, ¿sentís que la música significa lo mismo para las nuevas generaciones?  Alejandro Pont Lezica: Responder a eso significa recordar el tiempo de la disquería, porque el disco formaba parte de la canasta familiar. El disquero conocía a toda tu familia, tus hermanos, padres y los demás, además sabía que música le gustaba a cada uno. Cuando querías buscar álbumes ibas a la Galería Broadway, después estaba el Centro Cultural del Disco y en cada provincia había una disquería central, tenías un vínculo con el objeto cultural, lo que hizo la evolución tecnológica es una lástima, porque el vinilo desarrolló a los grandes artistas plásticos, fotógrafos y diseñadores, pero además vos tenías ahí toda la información, quiénes tocan, donde se grabó, los músicos que tocaban en cada canción, hoy eso no lo tenés con la edición virtual. Porque si querés saber algo de eso tenés que salir a buscarlo, esas cosas fueron muy importantes para nosotros, el que firmaba en Atlantic Records se ve que era bueno, era el sello donde se publicaba a Yes, The Rolling Stones o Aretha Franklin, decías “todos los de Atlantic Records son buenos”. El vinilo hoy es lo más vanguardista del planeta, es recuperar el amor por la música como un hecho de tu vida cotidiana. Una cosa es ir a ver a una banda, pero en tu casa nada supera al vinilo, lo compartís con los demás, ponés el lado A y luego el lado B, en aquél momento era una ceremonia muy demandante, concentraba tu atención. Hoy con la tecnología actual en los celulares no le ves la tapa al disco que estás escuchando, es una verdadera pena.

 

Fotos Alejandro Pont Lezica: Gabriel Anchorena Uriburu (Tormato Studios)