“El robo del siglo”, el ùltimo film argentino de enorme convocatoria, otro claro ejemplo de la pasiòn de algunos realizadores artìsticos por exaltar a los criminales

El film que protagonizado por Guillermo Francella y Diego Peretti podrà alcanzar cifras interesantes de taquilla, pero finalmente no deja de ser otro incomprensible proyecto de un cierto sector de la industria artìstica buscando convertir a criminales en hèroes del nuevo milenio.

El robo del siglo (Foto Prensa Warner Films A001)

Por David Dakota

(Capital Federal – Domingo 08 de Marzo de 2020) En esta madrugada el largometraje de Ariel Winograd titulado“El robo del siglo”superò los 2 millones de espectadores, una cifra que obviamente era la esperada en un bimestre veraniegos de estrenos, donde esta realización nacional no compitiò contra ningún tanque extranjero de peso a diferencia de otros cambios de temporada.

El robo del siglo (Foto Prensa Warner Films A007)

El film estrenado a mediados de enero recuerda de manera màs exaltatoria que analìtica el asalto al Banco Rìo el pasado 13 de enero de 2006, hecho policial donde seis ladrones saquearon las arcas de esa institución bancaria tras llevarse un botin cercano a los 16 millones de dòlares. Tal como era de esperar, la nueva película de Ariel Winograd apelò a la presencia de figuras muy conocidas del destacado mundo de la actuación como Guillermo Francella y Diego Peretti, acompañados por Rafael Ferro, Luis Luque, , Pablo Rago y Mariano Argento en interpretaciones complementarias para una realización que tardò casi dos meses en lograr este guarismo de convocatoria para dos meses sin ningún film fuerte hacièndole frente en los complejos cinematogràficos.

El robo del siglo (Foto Prensa Warner Films A004)

Los crìticos de la industria cinematogràfica, verdaderos paràsitos que se consideran las eminencias inapelables pronunciando un montòn de estupideces que finalmente exponen su mediocridad analìtica, siempre descalificaron el trabajo de la actriz Cecilia Roth, al compàs de la frase“hace de Cecilia Roth”, y asì lo mismo con otras figuras que parecen no caerles bien en su empatìa artìstica. Si uno decidiera ceñirse a esa mirada obtusa, sin duda podrìa tambièn marcarle a este conglomerado anquilosado de crìticos que siempre pululan defendiendo el cine iranì y otras muestras fìlmicas abominables, que Guillermo Francella y Diego Peretti…”hacen de Guillermo Francella y Diego Peretti”, película en la que estos prestigiosos intèrpretes lucen brutalmente encorsetados con papeles que jamàs pudieron diseñar con su impronta, probablemente por la presiòn de hacer muy queribles, a personajes reales que ùnicamente a un deteriorado grupo de desechos humanos pueden parecerles admirables en muchos aspectos.

El robo del siglo (Foto Prensa Warner Films A010)

El film, técnicamente bien desarrollado, es un nuevo capìtulo que se adiciona a la cinematografìa nacional desesperada con convertir a los criminales del cruce de siglos en estos nuevos y curiosos hèroes del actual milenio, algo que la devaluada televisión instaurò como norma artìstica buscando reconvertir en estos proyectos artìsticos a figuras execrables en los nuevos admirados de la sociedad.

El robo del siglo (Foto Prensa Warner Films A003)

 

 

Después de la recordada crisis de 2001, en la cual un grupo de gobernadores peronistas enlazaron sus energìas para la destituciòn del gobierno existente en aquèl momento, la industria del espectáculo decidiò mancomunar sus esfuerzos en proyectos que lejos de proyectar una crìtica social a los criminales de cualquier tiempo y lugar, ahora intenta desde un sitio macabro y polèmico exaltarlos como nuevos ìconos del mundo actual, en una decisión absurda e incomprensible.

El robo del siglo (Foto Prensa Warner Films A008)

Esta situación comenzò preocupantemente con el lanzamiento de la serie televisiva“Tumberos”, una estructura pergeñada para instalar con verdadero patetismo a criminales que ahora en la visiòn de sociedades con nula memoria y una eduaciòn que deja muchìsimo que dejar, en los nuevos“superhéroes”.

El robo del siglo (Foto Prensa Warner Films A005)

La insòlita y patètica postura de idolatrar a seres que jamàs se arrepintieron de sus crímenes, algunos años màs tarde prosiguió con varios proyectos dedicados al“Clan Puccio”o al mismìsimo asesino Robledo Puch, tiempos donde el unitario“El marginal”convocò una gran cantidad de televidentes, muchos de ellos adolescentes que lejos de recordar a estos individuos como delincuentes ahora parecen ubicarlos en un atrio de admiración y honor.

El robo del siglo (Foto Prensa Warner Films A009)

Excusàndose en la postura de recrear aquellos episodios que marcaron a fuego aquellas situaciones policiales que provocaron horror en las sociedades involucradas, el presente encuentra a muchos realizadores brutalmente entusiasmados por proponer proyectos que lejos de exaltar a hèroes cotidiandos de la ciudadanìa, como podrìan ser Renè Favaloro, Alberto Crecenti o la mismìsima Margarita Barrientos, prefieren poner su foco en una gama de bochornosas figuras que protagonizaron crímenes y situaciones delictivas de repudiable actitud.

El robo del siglo (Foto Prensa Warner Films A002)

El hecho de centrar esa subliminal postura de concretar apología del delito, buscando bañar de una potencial sensación de ternura a delincuentes comunes, un yeite que le funcionò genial al adefesio fìlmico“Pizza, birra y faso”, desnunda esta pasiòn de ciertos realizadores por esquivar guiones inèditos y proponer recreaciones sobre varios actos delictivos que la sociedad recuerda de horrorosa forma.

El robo del siglo (Foto Prensa Warner Films A006)

El estreno y posterior boom del film que protagonizan dos intachables figuras del mundo artìstico, asoma como una olvidable realización de un fantàstico creativo cinematogràfico como Ariel Winograd, un rara-avis de la pantalla grande con memorables y destacados largometrajes como“Cara de queso”, “Vino para robar”o la genial“Mi primera boda”, aquella que reuniò para deleite de miles a los inovidables Les Luthiers Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich. Dando a este ùltimo proyecto un toque ceñido a su perfil, apenas resulta digerible la idea de poner a los hechos reales de aquèl asalto en los crèditos finales con imàgenes de aquel tiempo, una secuencia de tìtulos en los que el hit“Alta Suciedad”de Andrès Calamaro recuerda la genial canciòn del abuelo de la nada, en una película màs de esta pasiòn que numerosos realizadores concretan para exaltar personajes que ameritan desprecio y una memoria objetiva de lo acontecido.